¡El 15 de mayo es fiesta en Madrid! Se celebra a San Isidro Labrador. Aquel humilde y sencillo campesino, que llegado a Madrid, multiplicó la comida metiendo un puchero en la olla (yo ya lo intenté y no funcionó). Como a todos los santos, dedicamos a San Isidro Labrador un día de diversión y excesos. Van estas fotos en palabras de lo que vimos la Mary, Manolo y yo junto al Manzanares (que por cierto, está bastante desmanzanado, ya hablaremos de él).

I

Olía a manteca y a costillitas asadas. A dulce y a fruta fresca. La pradera de San Isidro fue el escenario de una enorme fiesta popular y ecléctica. Peluches del conejito de playboy, tómbolas que dan como premios reproductores mp3 y globos con personajes de Walt Disney, empuñados por pequeños chulapitos y chulapitas. Clavel rojo y una enorme sonrisa para recorrer la larga fila de tenderetes apostados a un costado de la pradera, hasta la Ermita del santo celebrado.

II

El brillante sol madrileño, disparó las ventas de calimocho, cañas y zumos y la humarada aromática alborotó el apetito. Hacia las 5 de la tarde no había una silla libre en los restaurantes improvisados como ventorrillos ambulantes, que exhibían chorizos, roscas del santo, paella y –como no- perritos calientes.

III

Cada dos metros, aparecía un globero con una nube de colores, que a veces por cansancio de su titiritero, debía ser atravesada por el transeúnte. Bajo un frondoso árbol, una familia de gitanos cantaba el chotis. Allí mismo y en una ronda de improvisados voyeurs, una elegante chulapa, de unos sesenta años, bailaba pegada a una joven, que ya parecía haber superado a su maestra. Aplausos y sonrisas.

VI

Subiendo la cuesta, cuerpos desperdigados sobre el césped en tapetes coloridos, junto a tupper wares con comida hecha en casa. Juan y Simón, decidieron ser chulapas y fueron de las más bellas. Sólo al agradecerme el retrato que les hice, me enteré de que no eran Juani y Simona.

V

El letrero ponía Hermanos Díaz y se leía desde lejos. Comprando unos papelitos por ocho o diez euros te daban unos segundos para soñar con que tenías una moto poderosa. Al final, la tómbola entregaba jamones y licuadoras, con los que no te puedes transportar pero si comer bien para seguir andando.

VI

Mari Pepi reclama desde el escenario que las nuevas Mari Pepis se hacen llamar Josefinas y con una corte de chulapos se confiesa madrileña hasta el tuétano y hace reverencias a un público, que no puede más que conmoverse con este grupo de baile de ancianos juveniles y vitales. Al fondo, la gran tarima, la que por la noche será acariciada por el zapateo de la gran tonadillera, esa que dicen que tenía bolsas llenas de dinero en casa.

Por:Quimérica

PD: El significado que la RAE le da a chulapo (a) está emparentado con la despectiva palabra chulo, en una de sus acepciones, lo valioso es que es exclusiva de Madrid. Chulapo (a): 1. m. y f. chulo (individuo de las clases populares de Madrid).